El Invima alertó sobre la venta ilegal del producto Jarabe R-13 tras la cancelación de su registro sanitario

La entidad advirtió que el producto se promovía de manera fraudulenta y que se le atribuían propiedades relacionadas con la salud sin contar con la autorización correspondiente. La cancelación de un registro significa que no se debe asumir que el producto conserva una autorización para circular bajo las condiciones anteriores.
Alerta del Invima por venta ilegal de Jarabe R-13
El Invima alertó en marzo de 2025 sobre la comercialización del producto denominado Jarabe R-13 pese a que su registro sanitario había sido cancelado. La entidad advirtió que el producto se promovía de manera fraudulenta y que se le atribuían propiedades relacionadas con la salud sin contar con la autorización correspondiente. Los registros sanitarios son relevantes porque permiten a las autoridades identificar las condiciones bajo las cuales un producto puede fabricarse, importarse, distribuirse o comercializarse, y controlar la información que se presenta al público.
La alerta sobre Jarabe R-13 se vincula con la cancelación del registro sanitario y la venta ilegal del producto. Los consumidores deben evitar interpretar la disponibilidad en tiendas o redes sociales como prueba de autorización y consultar los comunicados oficiales del Invima para identificar el producto exacto.
La advertencia se relaciona con la cancelación del registro sanitario
La cancelación de un registro significa que no se debe asumir que el producto conserva una autorización para circular bajo las condiciones anteriores. La publicidad en redes sociales, los testimonios, el empaque o la recomendación de un vendedor no sustituyen la verificación ante la autoridad sanitaria. Los productos promocionados como remedios para enfermedades pueden implicar riesgos cuando sus ingredientes, calidad, dosis o efectos no han sido evaluados en el marco regulatorio pertinente. El riesgo aumenta si la persona reemplaza un tratamiento indicado por un profesional con una sustancia de composición o procedencia incierta.
Entidades responsables y canales oficiales
La recomendación es no adquirir ni consumir el producto advertido y consultar la alerta original del Invima para reconocer sus características y la forma en que se estaba comercializando. Quien lo tenga puede conservar el envase para facilitar su identificación y reportar puntos de venta o anuncios a la autoridad. La alerta no es una evaluación médica de cada consumidor, sino una advertencia de vigilancia sanitaria sobre un producto cuyo registro había sido cancelado y cuya comercialización fue considerada fraudulenta.
Una alerta sanitaria puede advertir sobre la venta ilegal de un producto, la cancelación de un registro o el incumplimiento de condiciones de calidad y seguridad. Para saber si el envase que tiene una persona está comprometido, debe compararse el nombre, presentación, lote, fabricante y número de registro con el aviso oficial. No es aconsejable consumir un producto alertado ni recomendarlo como tratamiento. Si se ha utilizado y aparecen síntomas adversos, se debe buscar atención médica y reportar el evento por los canales sanitarios. La cancelación de registro debe verificarse en la base oficial vigente.
Pagos, recursos y obligaciones económicas
La advertencia sobre Jarabe R-13 debe asociarse al producto exacto y a la situación de su registro sanitario, no ampliarse a todos los jarabes, marcas o productos que tengan nombres parecidos. La cancelación o ausencia del registro puede afectar la posibilidad legal de comercialización y representa una razón para no confiar en anuncios que prometan propiedades terapéuticas no autorizadas. El consumidor debe comprobar el nombre, presentación, fabricante, lote y número de registro que figuren en la alerta oficial. Si ya lo adquirió, puede conservar el envase y el comprobante y reportar la oferta en los canales de vigilancia sanitaria. No es posible inferir por el nombre del producto su composición, efectividad o riesgo clínico; las afirmaciones médicas deben apoyarse en evaluaciones oficiales. El INVIMA es la fuente primaria para verificar la alerta, la fecha y el estado del registro. Al divulgar el caso, se debe distinguir la alerta sanitaria del procedimiento que llevó a cancelar el registro y de cualquier actuación comercial posterior.
La cancelación del registro sanitario debe comprobarse en el expediente o publicación del INVIMA, pues la situación de un producto puede cambiar con nuevas actuaciones. Un vendedor no debe usar publicidad terapéutica para suplir la autorización oficial ni inducir a que una persona abandone un tratamiento. Si existen dudas sobre el producto exacto, el número de registro, fabricante y presentación permiten verificar si la alerta corresponde a la unidad ofrecida. Los usuarios pueden aportar datos de venta a la vigilancia sanitaria sin difundir datos personales que no sean necesarios.### Cómo actuar ante una alerta sanitaria de producto
Para reconocer el artículo al que se refiere una alerta, es necesario cotejar la denominación comercial con los datos del empaque y del aviso oficial. Productos con nombres parecidos pueden tener fabricantes, lotes o presentaciones distintos; por eso, una denuncia o publicación debe describir lo observado sin atribuir la alerta a otros productos que no fueron identificados. El número de registro, cuando aparece en el envase, también debe compararse con la información de la autoridad, pues su sola impresión no prueba que siga vigente.
Quien compró el producto puede conservar el envase, el lote, el comprobante y los datos del establecimiento donde lo obtuvo. Esa información permite a la autoridad sanitaria ubicar la oferta y determinar si corresponde a la presentación advertida. Si el producto ya fue consumido y se presentan síntomas, se debe buscar atención sanitaria según la situación y comunicar qué producto se tomó, cuánto y cuándo, llevando el empaque si es posible. Una alerta de vigilancia no permite diagnosticar a cada persona; la evaluación clínica depende de los síntomas y de los antecedentes individuales.
Las afirmaciones de vendedores sobre curación, composición natural o recomendación de terceros no sustituyen una autorización sanitaria ni una indicación profesional. El consumidor puede reportar anuncios y puntos de venta a las autoridades competentes y evitar compartirlos como recomendaciones. También conviene diferenciar la alerta sobre el registro y la comercialización del producto de las decisiones que puedan adoptarse después sobre el vendedor o el fabricante. El comunicado indica una situación concreta y debe leerse con su fecha, producto y presentación exactos.
